Según el antropólogo, la sociedad burguesa europea masculina del siglo XIX inventó esa farsa para legitimar el patriarcado y diferenciarse de unos pueblos a los que empezaba a colonizar: “Encontrar el espejo invertido con el cual justificar un dominio que es arbitrario, y justificarlo en términos legítimo y legal”. La argumentación abundaba en una confrontación maniquea para que los europeos se decantaran sin lugar a dudas y por “sentido común” hacia el capitalismo como estandarte de lo moderno, racional, civilizado, ordenado y religioso frente a lo primitivo, irracional, étnico, anárquico y mágico de los matriarcados.

Joan Manuel Cabezas repasó otros temas asociados, como el del matrimonio monógamo. Según el conferenciante, el científico intenta abstraerse para observar su objeto de estudio. Por eso el antropólogo afirma tajante que el matrimonio monógamo es rarísimo: “No ha existido nunca, es ínfimo el porcentaje de sociedades donde ha habido los supuestos matrimonios monógamos”. Por el contrario, la poliginia, unión de un hombre con varias mujeres, y la poliandria, al revés, han campado más a sus anchas. Y los matrimonios monogámicos, en muchas sociedades, pueden haber parecido “perversiones”.
“El Matriarcado: Entre el mito y la realidad” formó parte de un conjunto de charlas ofrecidas por las bibliotecas municipales de Barcelona para desmentir la idea falsa de que siempre, de forma natural, los hombres han oprimido a las mujeres.
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